I am insecure, ugly, affectionate and understanding. I take things to heart, sometimes a bit too much; I’m passionate, driven, and if you give me anything it will become my everything.
I’m a good friend to my friends; I am nice and hard-working. I respect others. I don’t take things or people for granted, and I make an extra effort to make sure people know my gratitude when they’ve helped or cared for me. I help people; I care for them. I have a temper, I go around in circles, I can talk so much that your head will spin. I will make my point and not give it up until we agree to disagree. Tears and screams will have been a part of that conversation.
I recognize my faults and am not righteous. I give in when I need to give in, and will always say I’m sorry if I made a mistake. I will not make excuses, I will carry the burden of my faults forever on my back. I can’t let go. I get used to things; smells, habits, smiles, sounds, and I hate to lose them. I give my all. I give my heart and I’m not scared to have it stumped on. It hurts a lot when someone stumps on it.
I’m a positive man. I like to see the bright side of things. I can be defeated. I can be drained. I will blow up. I will have a reason to blow up. I will not pre-emptively attack. I will not pre-emptively defend myself. I will hear you out. I may not like what I hear and move my hands a lot while you talk. I will not keep a hidden agenda.
I’m honest. If I say something, that’s what I mean. Nothing less, nothing more. I hate describing myself. I’m fat. I’m a sore loser. I cry. I cry too much. I share my feelings; the good ones and the bad ones. My feelings get hurt. They get hurt quite easily. I’m a sucker for your smile.
I don’t cheat. I’m not jealous. I’m not perfect. I love you.
Sonará a cliché, pero ¿no deberían ser todos los días el día de los enamorados? Es decir, que porque alguién decidiera que el 14 de febrero todos debemos comprarnos regalos y portarnos extra bien con nuestros respectiv@s, no deberíamos pasar por alto el hecho de que todos los días podemos esforzarnos para demostrar nuestro amor.
Últimamente he pensado que perdemos tanto tiempo malgastando nuestra energía en malos rollos, que no me extraña que el mundo esté como está.
En nuestro caso, el de los hombres, creo que todo viene de un infundado respeto a terminos ya malgastados como la hombría, la gallardía, el honor, y otras tantas gilipolleces. O sea, que por defender mi honor, como hombre que soy, me tengo que enfadar con todo aquel o, en la mayoría de las ocasiones, con aquellas, que intentan hacernos sonrojar, llorar, o sufrir… la mayoría de las veces sin querer y también por su propio afán de salvaguardar su honor, gallardía, hombría (¿mujería?), etc.
Pues he llegado a la conclusióm que no, que no vale la pena perder el tiempo en esas milongas. Que aquí lo que vale, como diría Zapatero, son «hechos y no palabras», y por eso uno debe esforzarse todos los días en ser mejor persona, marido, mujer, hermano, hermana, etc., y no guardar tantas rencillas porque este me hizo esto o esa me dijo aquello. Lo que de verdad importa es vivir agusto consigo mismo, tranquilo y sabiendo que siempre hay un margen de error y que todos los que están a tu lado, en mayor o menor medida, lo respetan.
Ayer hablabamos de la presión que tenía Peyton Manning con 2 minutos por jugar en el Super Bowl y perdiendo por 14 puntos. ¿Imaginas pasarte toda la vida con esa presión? Si todos los días te despiertas pensando que no se pueden cometer fallos, que todas tus decisiones deben ser acertadas, que al más mínimo resbalón te vas a llevar una patada en las costillas. Te aseguro que tu vida va a ser muy, pero que muy triste, amigo.
Hace poco, Leah y yo veíamos la película de Jim Sheridan (¡genio!) «In America» y en una escena, donde la familia entera, que lo esta pasando fatal como inmigrantes ilegales en Nueva York, se va a la feria de Connie Island un fin de semana. El es un tio fracasado, que no hizo nada cuando se murio su hijo de 4 años, que intenta ser un actor, pero está más que frustrado, y que prácticamente no toca a su mujer desde que murió el bebé. Cuando están en Connie Island, la niña pequeña de la pareja se enfurruña con que quiere un muñequito de E.T., de una de esas tómbolas que suelen estar trucadas. Cuesta dos dolares tirar una pelota y si la metes en el agujero tres veces te llevas el bicho, pero si fallas te costará el doble tirar la siguiente bola. El tio va y mete las dos primeras, pero falla la tercera… no pasa nada. Paga cuatro dólares y tira la tercera; y vuelve a fallar. Paga ocho, y falla de nuevo. Paga 16, 32, 64, 128, 256… y sigue fallando. Ya había sacado demasiado dinero del sobre con el dinero para pagar la renta, y se disponia a parar; pero su mujer, que confía en él ciegamente, mete la mano en el sobre y saca los 512 dólares que costaba la próxima bola. El tio, medio temblando, sudando como un pollo, coje la bola, la tira, y la mete en el agujero; lo que significa que se lleva el muñequito y le devuelven todo el dinero. ¿Creés que esa pareja necesita celebrar el día de San Valentín?
Por eso, digo que lo importante es demostrar el amor día a día, golpe a golpe, y no una vez al año porque todo el mundo lo hace. Algunos tenemos la suerte de que ese sea nuestro estilo de vida (Leah, no hay nadie como tú); si tu no la tienes, no pares de buscarla.
Más de 50 y diez años tiene Joaquín Martínez Sabina. El flaco de Úbeda lleva desde finales de los años setenta rondado por los más oscuros bares del planeta, arrancando las más sonoras ovaciones en sus multitudinarios conciertos e inspirando a una legión de aspirantes a poetas, cantantes y vividores de medio pelo, entre los que me cuento.
Sabina sacó disco nuevo (Vinagre y Rosas) en noviembre y me quiero atrever a decir que es uno de sus trabajos más completos. Ya sé que todos se me van a tirar encima diciendo: ¡Alaaa! ¡Burro! ¿Cómo vas a comparar esta bazofia con «Mentiras Piadosas» o «Yo, mi, me contigo? Ni siquiera se acerca al sentimiento dark de «19 días y 500 noches» ni a esos temas rocanroleros de «El hombre del traje gris» y «Hotel, dulce hotel».
Pues sí, lo comparo. Y lo comparo porque tengo motivos para ello.
Por partes. «Vinagre y Rosas» es un discazo. Desde el arranque con «Tiramisú de limón» y «La viudita de Clicquot», el disco grita ser escuchado. Esas dos canciones son, sin duda, los dos hits. Pero son dos hits concienzudos, llenos del mejor Sabina, con esas frases que parecería que se te podrían ocurrir a tí, pero que ¡NO! … se le ocurren a él y sólo a él.
Luego es cierto que hay temas que no me mueven un pelo. Me parecen repetitivos, simplones y como que de relleno (hablo solamente de «Violetas para Violeta» y «El blues del Alambique»), pero no puedo ocultar que incluso esos temas tienen alguna que otra rima de esas que dices: «madre mía, este tio es un genio».
Pero hablando de la chicha (y de la limoná), con los dos temas ya mencionados, más «Virgen de la Amargura», «Crisis», «Parte Meteorológico», «Embustera» y «Menos dos Alas», este disco número 14 no tiene nada que envidiarle a los otros 13, ni a su Inventario ni a su mandrágora ni su enemigo intimo ni a sus dos pájaros de un tiro. Es más, me atrevo a decir que si tengo que elegir un CD de Mr. Sabina para escuchar el resto de mis días me debatiría entre el concierto (disco doble) de «Sabina y Cia: Nos sobran los motivos» y este recién sacadito del horno.
Quepa toda esta explayación para confirmar que hoy, 4 años después de que saliera al mercado «Alivio de luto», vuelvo a respirar aire puro gracias a esas letras, esas ideas e historias que sólo Sabina sabe contar con un aire mitad refinado y mitad callejero. No quiero decir que sea un poeta urbano, pues Arjona se autodenominó así y, desde entonces, odio dicho termino, pero si lo puedo describir como un iluminado de lo mundano. Un tipo que para describir cualquier situación cotidiana está dispuesto a sacar pluma y papel y escriber dos quintetos y dos sextetos que te dejen con la boca abierta.
«Mi manera de compromenterme fue darme a la fuga», «Que sepas que el final no empieza hoy», «Pero esta noche estrena libertad un preso, desde que no eres mi juez. Tu vudú ya pincha en hueso, tu saque se enredó en red», «Y la gorda soñado que le aborda el crucero un fiero somalí. A ritmo de cangrejo avanza el porvenir», «Gracias a ti he sabido que la verdad es solo un cabo suelto de la mentira», «la muerte es solo la suerte con una letra cambiada», «Solo dire que te quiero si es a punta de navaja», son algunas de las joyitas líricas que nos regala Joaco en su nuevo disco.
Es triste titular un nuevo blog como una canción de Hombres G, lo sé, pero en mi defensa cabe decir dos cosas:
1) Me viene como anillo al dedo.
2) Es una de las pocas canciones de Hombres G que de verdad pondría en el Soundtrack de mi vida (en pre-producción).
La cuestión es que llevo un par de semanas pensando en qué es lo que de verdad nos hace felices en esta vida. Y lo que pasa es que eso de que «todo tiempo pasado fue mejor», «siempre querrás lo que nunca has tenido», etc. es muy cierto. Uno va por la vida, hace planes, los cambia, toma decisiones, comete errores, y al final se da cuenta de que lo mejor hubiera sido todo lo contrario a lo que hizo. Quizás sea una de esas cosas en las que no solemos perder mucho tiempo pensando, pero lo cierto es que si nos dan la opción de quedarnos sólo con una cosa en este mundo, esa cosa no debería ser otra que tus amigos.
Ya sé que mucha gente eligiría, antes que a sus amigos, quedarse con sus familias, pero si lo piensas un segundo te darás cuenta que, lo más importante, en esta vida, lo único en lo que de verdad somos suficientemente libres para elegir, es en las relaciones amistosas.
Con estas personas se pasa tiempo porque se quiere. No hay lazos de sangre, no hay dinero que tus padres le deben a sus padres, no hay que sentarse con ellos todos los días durante ocho horas como con los compañeros de trabajo, nada. Simplemente, se quiere pasar tiempo con ellos, se les quiere ayudar cuando necesitan ayuda, se quiere disfrutar con ellos cuando tienen buenos momentos y sufrir con ellos cuando las cosas no vienen bien dadas.
Por eso, en estos dos años y pico que llevo en Nueva York, en los que me ha pasado prácticamente de todo, bueno y malo, sólo doy gracias de tener a tan buenos amigos como los que tengo. Amigos de los de verdad, de los que yo he elegido y/o me han elegido a mí, y de los que de verdad se preocupan por mí.
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Soy Alfonso Duro. Español, periodista y residente (naturalizado) en Estados Unidos hace quince años. He trabajado en prensa escrita, online, radial y en televisión. Quizás por eso estoy tan sacado de onda. Ahora vivo en NY, la meca del ...hmmm... bueno, de todo, en realidad. En esta ciudad pasan muchas cosas y mi plan es poder contarlo en este blog, así como también espero que mis amigos, compinches y compañeros de viaje, vean sus impresiones plasmadas electrónicamente en este humilde rinconcillo del cyber espacio. Espero que os guste, que dejéis algún que otro comentario y que, si os parece apropiado, me deís consejos para mejorar el contenido. El Puñal
"Si yo supiese algo que me fuese útil y que fuese perjudicial a mi familia, lo expulsaría de mi espíritu. Si yo supiese algo útil para mi familia y que no lo fuese para mi patria, intentaría olvidarlo. Si yo supiese algo útil para mi patria y que fuese perjudicial para Europa, o bien fuese útil para Europa y perjudicial para el género humano, lo consideraría un crimen, porque soy necesariamente hombre mientras que no soy francés más que por casualidad".Montesquieu
Libro del mes
Aquí ire repasando, mes a mes, los mejores libros que caigan en mis manos. Intentaré incluir críticas, anécdotas e, incluso, alguna que otra cita del libro
Es muy complicado contar la historia de todos los rincones del planeta por donde he vagado. Por eso, he decidido narrar las peripecias de un intrépido periodista que se hizo pasar por aficionado al fútbol (¿o fue al revés?) durante un caluroso, sucio, hambriento, pero divertidísimo verano. Un verano inolvidable. El verano 2006.
En este rincón de mi blog podrás encontrar algunos de los trabajos hasta el momento públicados por un servidor. De esta forma, podréis acceder a mi archivo profesional para referencias, necesidades o simple curiosidad sobre mi trabajo.