Prueba vaginal


Viernes. Me disponia a almorzar con mi amigo y colega Alfonso en la terraza del segundo piso de la editorial. En realidad, mas que una terraza es un balcon venido a mas, un area en la que caben –y donde estan ubicadas– dos mesas con sus respectivas cuatro sillas y despues no hay mucho mas espacio mas que para pararse a fumar.

Entre el hambre y la falta de ganas de subirme al auto y manejar hasta algun lugar donde comprar alguna comida semidecente, habia optado por buscar algo en la flamante (o no tanto) cafeteria del edificio. Resulto ser un arroz con pollo reseco con menos cara de “me dejo comer” que la madre Teresa (antes de morir, eh, hay que ser respetuosos), acompañado de una triste ensalada de lechuga y tomate. Para colmo, la tipa de la cafeteria se habia olvidado de poner en mi bolsita “to go” tenedor y cuchillo plasticos. Tuve que joderme y joderlo a Alfonso y comer usando su cuchara del postre.

En eso salieron al balcon tres mujeres bien entradas en los 50 (y estoy siendo muy generoso) que trabajan en el edifico, a tomarse un cigarette break. Casi al mismo tiempo, Alfonso destapo un tapper con brocoli cocido cuyo olor no hizo mas que indignar profundamente a mis fosas nasales, que se sumaron en el sentimiento de tristeza a mis ya decepcionadas papilas gustativas. Fue segundos despues de eso que, desde la otra mesa y a viva voz, escuche la frase: “Hoy me dieron los resultados de la prueba vaginal”.

Momento.

Perdon?

Lo primero que hice fue mirar a Alfonso sin levantar la cabeza. Yo habia escuchado mal o esa mujer dijo “prueba vaginal”? Necesitaba corroborar esto y para eso mire al gallego que, sentado a mi lado, le daba duro al brocoli indignante sin enterarse de las cosas que se estaban diciendo a escasos metros de nosotros.

– Escuchaste eso, man?

– Que cosa?

Le explique y, de ahi en mas seria imposible no prestar atencion a la charla de la mesa de al lado. Sumando esto a la comida de mierda y al brocoli con olor a pedo, tambien seria imposible almorzar tranquilo.

Palabras como “ginecologo” y “estrogeno” confirmarian, segundos mas tarde, que si, que a pesar de tocar la bateria en bandas que hacen muchisimo ruido y que me dejan los oidos zumbando durante dias, todavia escuchaba bien (lamentablemente, en este caso).

Hacia el final de la velada, pensando que ya lo peor habia pasado (podria, acaso, salir de la mesa de al lado una frase menos linda que “prueba vaginal”?), una de las señoras –que en ningun momento pensaron que quizas deberian bajar la voz o llevarse su conversacion a otro lado– nos deleito con un: “Si! para lubricar la vagina. Eso es para lubricar la vagina”. Alfonso se me acerca y me dice: “Yo conozco algo bien bueno para lubricar la vagina: LA PORONGA”.

Una respuesta

  1. Vagina llena, con razón contenta…

    Eres grande, JMR. Casi logras hacerme perder el gusto por el brócoli y la vagina en un solo post. Casi.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: