La edad de oro del deporte español


Honor a quien honor merece. Carlos Sastre es campeón del Tour de Francia. 33 años, nacido en Madrid, afincado en Ávila, cuñado del desaparecido Chava Jiménez, experto escalador y portador (ayer nos dimos cuenta) de un corazón que no le cabe en el pecho. Porque no hay otra forma de explicar que tras su penosa primera contrarreloj de la ronda francesa, ayer sólo perdiera 29″ con respecto al australiano Evans. Titulaba el diario Marca unas palabras pronunciadas por Sastre tras su ascensión al mítico Alpe D´Huez y en preludio a la contrarreloj de ayer: “Me voy a dejar la vida”.

Era el momento de demostrar lo mucho que quería, buscaba y necesitaba esta victoria, y no nos defraudó. Sin EPO, sin un número anormal de hematocrito, sin jeringuillas ni tanques de oxígeno. Como Eddy Merckx, Federico Bahamontes o Miguel Indurain, Sastre se pateó los Alpes, los Pirineos, la Riviera Francesa y hasta los Campos Elíseos a puro pulmón, y hoy ha podido celebrar vestido de amarillo bajo el Arco del Triunfo.

Además, cabe destacar que, en 55 años de historia, jamás había habido un ciclista español que terminara la ronda gala, la Champions League del ciclismo, con el maillot verde de la regularidad enfundado en el cuerpo. Oscar Freire también ha “ganado” el Tour hoy; él también nos ha hecho sentirnos un poco más orgullosos de ser españoles en este mágico 2008 que nunca podremos olvidar. Este año, despertarte y saber que es domingo es una alegría tremenda para los más de 40 millones de ciudadanos españoles que hemos celebrado todo tipo de títulos en todo tipo de disciplinas… y estamos por empezar el mes de agosto. Quedan aun los Juego Olímpicos, el Masters de Shanghai de tenis, la Vuelta a España, el mundial de motociclismo y de Fórmula 1 (un podio sería todo un triunfo para el bicampeón mundial Fernando Alonso) y la elección del Balón de Oro y el FIFA World Player (seguimos rezando por Xavi e Iker Casillas).

Y es que, ya era hora de recoger esta gran cosecha de deportistas. Yo lo presentía ya en 1994, cuando allá por el mes de octubre debutaba un tal Raúl González Blanco con el Real Madrid. Aunque hoy en día puede ser uno de los personajes más discutidos del deporte nacional, nadie debería olvidar que ganar un Champions League para un equipo español era poco menos que una quimera antes de la irrupción en el mundo del fútbol profesional de aquel renacuajo que provenía de la Colonía Marconi.

El Dream Team que se alzó con la Orejona en 1992 era un gran equipo liderado por 4 fueras de serie: Michael Laudrup, Hristo Stoichkov, Ronald Koeman y Johan Cruyff. Los Guardiola, Eusebio, Amor, Bakero, Beguiristain, Sergi, Ferrer o Zubizarreta no eran más que unos talentosos que tuvieron la buena fortuna de estar en el lugar adecuado a la hora indicada. No pretendo restarles ningún merito, pero me recuerdan un poco a Ringo Starr… no dudo que hubiera llegado a ser músico sin John y Paul, pero con Los Beatles pasó a la historia. Cuestión de nacer con estrella, será.

Sin embargo, desde el 94 hasta ahora, en España las cosas se han hecho bien, con conciencia, y el orgullo ganador se ha ido moldeando por muchos guerrilleros que pelearon solos en la jungla, para ahora disfrutar del trono del deporte mundial. Arantxa Sánchez Vicario, Alexanko, Michel y Butragueño, Juan Carlos Moyá, Miguel Indurain, Fernando Martín… Figuras que destacaran en el deporte nunca nos faltaron, pero jamás hubo una GENERACIÓN, jamás hubo un trabajo en equipo, una infraestructura lo suficientemente fuerte como para soportar la presión de ser campeones y poder mantenerse en lo más alto.

Eso es lo que ha cambiado ahora. Pau Gasol juega en Los Ángeles Lakers y ha sido el primer español en disputar una final de la NBA; Nadal acaba de ganar el Masters de Canadá, ha ganado el Roland Garros y Winbledon este año, y está más cerca que nunca de derrocar a Roger Federer en el número uno de la lista de la ATP; Alberto Contador ganó el Tour de Francia el año pasado y el Giro este año; Oscar Pereiro, finalmente, fue declarado ganador del Tour 2006 tras el positivo de Floyd Landis; la selección de baloncesto viaja a Pekín tras aplastar en dos partidos al combinado argentino, Jorge Garbajosa acaba de firmar un contrato multimillonario con un equipo ruso, Rudy Fernández acaba de firmar con los Portland Trailblazers; Pedrosa y Lorenzo se pelean por ser los mejores sobre dos ruedas en la categoría reina, MotoGP; y que decir de la selección de fútbol: campeona de Europa y líder de todas las estadísticas del torneo. Además, Torres fue bota de plata el campeonato pasado, Iker se afianza como el mejor portero del mundo, Xavi, Iniesta y Silva tienen el mundo, literalmente, a sus pies, Villa es el delantero más temido del viejo continente y por atrás aprietan los Sergio Ramos, Cazorla, De la Red, Xabi AlonsoBojan y compañía. Pero es que, hasta el ex portero del F.C. Barcelona, Jesús Mariano Angoy, fue el máximo anotador de la NFL Europa con los Barcelona Dragons y… ¡llegó a jugar con los Denver Broncos en la NFL a finales del siglo pasado!

Pero no queda hay la lista de grandes deportistas de la actualidad nacidos con bandera española. Mientras escribo estas líneas Paquillo Fernández acaba de romper el récord mundial de 10km marcha y se perfila como la mayor esperanza de medalla para la delegación ibérica en atletismo durante los inminentes Juegos Olímpicos de Pekín.

La lista es larga y a mí, la verdad, me ataca la nostalgía al recordar la emoción que me invadió con las medallas de oro en 1992 de Fermín Cacho, Jose Manuel Moreno o Martín López-Zubero (¡este no hablaba ni español!). Entonces, veía a estos deportistas como verdaderos héroes, casí como superhombres que habían sido tocados con una varita mágica, la de los ganadores natos. Hoy, parece que el sueño no está tan lejos; parece que con trabajo y esfuerzo se puede llegar a la cima. Hoy peleamos de igual a igual con todos y, según cuentan las estadísticas, la mayoría de las veces salimos ganadores de ese combate.

¡A por ellos!

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