The Matrix: El gran beneficiado

Menuda semana de traspasos en la NBA.

Después de varios años en que las grandes transferencias brillaban por su ausencia, esta temporada se ha presentado espectacular en la materia. Tras el movimiento de Boston en verano, firmando a Ray Allen y Kevin Garnett, el cierre del mercado ha sorprendido a propios y extraños.

Después de pasarse medio año reclamando cambios en la franquicia de Memphis, Pau Gasol recibió el regalo de «La Bomba» Navarro, gran amigo y complice en la Selección española. El arranque, de todas formas, no fue todo lo que esperaban en Tennessee, y Gasol volvió a estar en boca de todos. Se rumoreó su posible traspaso a los Bulls, que finalmente no quisieron hacer frente al contrato del catalán ni perder a alguno de los jugadores que tienen en plantilla (Deng, Gordon, Nocioni, etc.), pero Pau acabó firmando por Los Ángeles, consiguiendo que las opciones de título de los Lakers salieran propulsadas del probable al eminente. Bynum, Odom, Kobe y Pau conforman una plantilla de ensueño que ahora consigue recolocar a jugadores en sus posiciones naturales (sobre todo a Lamar Odom) y que cuenta con una profundidad de banquillo encomiable; mientras Gasol pasa a formar parte de un equipo con verdadero potencial de anillo NBA y deja así de ser el siguiente candidato a convertirse en el Kevin Garnett del siglo XXI (buen jugador, mal equipo).

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¿Cuánto dinero hay en el mundo?

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¿Qué harías con $45.000 millones? Eso, en inglés, son $45 billones…suena a muchísimo dinero.

Yo no sé que haría. Siempre he tenido la meta de conseguir $3 millones; y digo meta porque lo considero algo imposible. De todas formas, como dice un amigo, el dinero va y viene, y no pretendo perder el tiempo, ni la más mínima energía, en planificar la manera de conseguir $3 millones. Lo que si tengo claro es que, de tenerlos, no dudaría ni un segundo que hacer con ellos: a una cuenta de ahorros común y corriente.

La peor cuenta de ahorros, del peor banco, con la peor tasa de interés, te da un 3% del dinero que tienes «invertido» en dicha cuenta en interés al año. Claro, si llegas a tener $3 millones en una cuenta, por un lado, el banco te va a dar una tasa mucho más alta, aunque por otro, no estás asegurado por el FDIC (en Estados Unidos este departamento sólo asegura tu dinero en el banco hasta los $100,000). Pero en mi teoría, todo esto no sirve de nada, ni viene a cuento, pues yo no soy un experto en finanzas ni pretendo serlo. Sólo tengo una formación matemática muy básica, y gracias a ella puedo computar —aunque con alguna dificultad— el tanto porciento de la cifra que me venga en gana.

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Los emails en cadena

Hoy es el Super Tuesday. Toda la atención del país (excepto aquí en NY, donde todos estaban pendientes de la gran marcha victoriosa de los Giants por el Cañon de los Héroes) está volcada en las elecciones primarias que decidirán qué candidato será el elegido en cada partido para luchar por la presidencia del país.

Aunque hoy se dirime la suerte de los repúblicanos y los demócaratas, parece que todos los ojos apuntarán al resultado de las primarias demócratas. Hillary Clinton y Barack Obama luchan por convertirse en los primeros «bichos raros» en disputarse el sillón presidencial. Hillary, la primera mujer, y Barack, el primer negro, no cumplen con el esteriotipo de presidente de los Estados Unidos, aunque si con las reglas básicas del «juego». Mirando un poco más en profundidad, John F. Kennedy tampoco cumplía con el estereotipo (era católico) y muchos consideran su corta, pero intensa, presidencia la mejor de la historia del país; mientras George W. Bush, que cumplía con el esteriotipo al pie de la letra, … bueno, ya me entienden! (¡nu-cu-lar!)

Ahora, sin embargo, resulta que el Señor Obama no sólo tiene que cargar con el «estigma» de ser negro, si no que también se han inventado que es MUSULMÁN.

Buff, da miedo simplemente decirlo.

Las palabras musulmán, islam, korán, Mahoma, etc. han pasado a formar parte de la larga lista negra del léxico tabuizado de los estadounidenses (en los 60 y 70, comunista, che guevara, revolución, camarada, etc. también entraron en la lista para nunca salir) y será muy difícil extirparlas de dicha relación algún día.

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And the winner is…


El mes que viene, si los guionistas de Hollywood no lo impiden, se celebrará en California la ceremonia de entrega de los premios Oscar. Ha sido un año movidito y con muy buenas cintas entre las candidatas a llevarse la preciada estatuilla dorada. Aunque algunos de los grandes (Scorsese, De Palma, Spielberg o Coppola, entre otros) no han saltado al ruedo con producción alguna en 2007, hemos podido ver una que otra cinta de otros directores de culto que tanto nos interesan.

Por encima de todos, aparece Paul Thomas Anderson, director de «There Will Be Blood». Un PELICULÓN, con mayúsculas. Aparte de los tintes Kubrikianos (la primera palabra se pronuncia a los 16 minutos de película y la banda sonora está aderezada de un chirrido aterrador), la interpretación de Daniel Day-Lewis es, simplemente, espectacular. El solitario y misterioso Daniel Plainview, hace honor a su apellido convirtiéndose en el ser más despreciable del planeta durante las más de tres horas que dura esta cinta. El némesis de Plainview, Paul Sunday (Paul Dano) encarna el papel de un cura evangelista con piel de cordero, pero con un alma reseca por la avarícia y el egoísmo. Su verdadera personalidad aparece en escasas ocasiones durante el film pero, cuando ocurre, el joven actor se apodera de la pantalla y da indicios de que puede llegar a forjarse una gran carrera en Hollywood.

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Sacado de sus Casillas


Estaba escribiendo un artículo para ESPN Deportes y tenía que exponer los motivos por los cuales Iker Casillas es uno de los mejores jugadores —si no el mejor— del mundo. Buff… ¿dónde empezar?
Iker es el mejor portero, con creces, del momento. Su incidendcia en el buen momento actual del Real Madrid es más que importante —es insólita. Además, el de Móstoles sigue manejándose como cualquier ciudadano de a pie. En una reciente entrevista para un medio español, Iker comentó que algo que hecha de menos desde que es conocido es «no poder viajar en metro», y archiconcida es su frase: «yo no soy galáctico. Soy de Móstoles».
Iker es un crack al que no logran sacar de sus casillas ni los defensas del Real Madrid. Y eso son palabras mayores.