Shutter Island: IMPRESIONANTE

Ayer vi Shutter Island, la última película de Scorsese, y hoy he escuchado cualquier tipo de sandeces.

Por partes. Nadie es nadie para creerse superior a nadie, eso lo primero. Pero si que debería haber una regla de mínimo “honor” a la hora de criticar cualquier cosa. Es decir, yo puedo dar mi opinión sobre un puente: puedo decir que me gusta, que no, que es alto, bajo, feo, desgastado, pero para decir que está mal hecho debería haber estudiado ingeniería, ¿no? Pues con el cine lo mismo.

Si uno no ha estudiado cine, puede opinar de una película, puede decir que le ha gustado o que no, pero que no me vengan con tonterías. Que no se pongan a decir que si no me gustó la película por la dirección musical o por la elección del reparto o por los tratamientos de cámara. Mucho menos deberían ponerse a comparar -por Dios- con otras películas. Y es que hoy he escuchado a alguién decir que Shutter Island no le ha gustado porque se esperaban algo más parecido a “Public Enemies”. Nada, patético.

Y la cuestión es que Shutter Island es un peliculón. Simplemente, impresionante. A mí me parece que es de lo mejorcito de Scorsese, con un Leonardo Di Caprio en un momento estelar de su carrera (The Departed, Revolutionary Road y esto… va de más a más), y un Mark Ruffalo en un papel secundario importantísimo y digno de ser premiado el año que viene.

La historia es singular, totalmente impredecible, aunque muchos “listillos” que viven de la crítica especializada aseguren que para ellos la película sea más que predecible, y es que claro, a toro pasao… Pero la verdad es que el guión te lleva por mil vericuetos, te confunde, te pierde, te marea, y al final te pone todas las cartas sobre la mesa para que hagas tus propias conclusiones. Puestos a comparar, muy a grandes rasgos, a mi la historia me recordó a The Usual Suspects. Su giro trascendental al final de la cinta será recordado tanto como el descubrimiento de la verdadera identidad de Keyser Soze, y eso ya es mucho decir de cualquier película. Pero es que, además, la toma de la llegada a la isla es prácticamente idéntica a la apertura de “Cape Fear” y la banda sonora está al mismo nivel que la del clásico protagonizado por Robert De Niro.

Total, que la película es muy buena, que yo no soy crítico de cine, pero que nadie debería intentar serlo. Es más, muchos de los que se dedican a eso tampoco deberían críticar sin fundamento. ¡Disfrútala!

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What a wonderful world…

Lo mejor que nos podía pasar 3 semanas antes de las elecciones generales es que Oliver Stone saque su película W., describiendo la tempestuosa vida de uno de los presidentes que más se recordará en la historia de Estados Unidos (hanging chads, menos votos que Al Gore, Enron, S-11, la guerra de Afganistán, la guerra de Irak, y un largo etcétera de esperpentos).

Stone, que ya ha dirigido biografías presidenciales de gran éxito como JFK y Nixon, cuenta con un elenco de actores espectacular, incluyendo a Josh Brolin, quien encarnará al mismísimo George W. Bush.

Ayer se fitlró a la red el trailer oficial de la película y, la verdad, no tiene desperdicio. La frase de George H.W. Bush: “What do you think you are? A Kennedy?” quedará como uno de esos clips de cine que hacen historia y que las nuevas generaciones recordarán por años, por no mencionar lo que va a representar en la carrera de James Cromwell.

Ojalá que la censura no aplaque este film, pues sea o no parcial (¿quién dice que el cine debe contentar a todos?), viniendo de la mente de Oliver Stone, será a buen seguro una gran experiencia cinematográfica.

De momento, desde la Casa Blanca ya se han manifestado en contra de Stone y su cinta. Un alto directivo del gabinete presidencial ha dicho que: “Si Oliver Stone es un buen historiador, Gilligan era un gran marinero“… Palabras más, palabras menos.

And the winner is…


El mes que viene, si los guionistas de Hollywood no lo impiden, se celebrará en California la ceremonia de entrega de los premios Oscar. Ha sido un año movidito y con muy buenas cintas entre las candidatas a llevarse la preciada estatuilla dorada. Aunque algunos de los grandes (Scorsese, De Palma, Spielberg o Coppola, entre otros) no han saltado al ruedo con producción alguna en 2007, hemos podido ver una que otra cinta de otros directores de culto que tanto nos interesan.

Por encima de todos, aparece Paul Thomas Anderson, director de “There Will Be Blood”. Un PELICULÓN, con mayúsculas. Aparte de los tintes Kubrikianos (la primera palabra se pronuncia a los 16 minutos de película y la banda sonora está aderezada de un chirrido aterrador), la interpretación de Daniel Day-Lewis es, simplemente, espectacular. El solitario y misterioso Daniel Plainview, hace honor a su apellido convirtiéndose en el ser más despreciable del planeta durante las más de tres horas que dura esta cinta. El némesis de Plainview, Paul Sunday (Paul Dano) encarna el papel de un cura evangelista con piel de cordero, pero con un alma reseca por la avarícia y el egoísmo. Su verdadera personalidad aparece en escasas ocasiones durante el film pero, cuando ocurre, el joven actor se apodera de la pantalla y da indicios de que puede llegar a forjarse una gran carrera en Hollywood.

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…más de cien mentiras


Reza la canción de Joaquín Sabina, que hay más de cien palabras (aunque también argumenta que puedan ser más de cien mentiras) para no cortarnos de un tajo las venas. Y la verdad es que cada vez que oigo la canción, o que pienso en ella, me doy cuenta de que palabras más sabias jamás se cantaron en el pop rock en la lengua de Cervantes.

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