Sevillista seré hasta la muerte

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Ya ha pasado un año, pero la gente no se olvida. La sonrisa, la potencia y el carisma de Antonio Puerta sigue aun muy presente en la mente de los amantes del fútbol. Hoy se disputa un partido en memoria del ex zaguero sevillista, el héroe de Gelserkichen, ese joven de 23 años que nos dejó repentinamente en agosto de 2007 y que no pudo, siquiera, ver nacer a su pequeño Aitor.

Su muerte sigue siendo recordada por muchos (su amigo Sergio Ramos no se olvidó de él al ganar la liga pasada con el Real Madrid ni al coronarse campeón de Europa con su selección), pero quizás la mejor noticia es que su equipo comineza a paliar un poco el vacío que dejó en el vestuario. El club se fue desmoronando poco a poco tras su muerte, lo que culminó en una campaña nefasta para los del Nervión, o al menos muy lejos de esos exitos a los que nos tenían acostumbrados en los últimos años.

Sin embargo, su muerte también causó una unión inaudita en el mundo del fútbol. No fue raro ver a «enemigos» históricos abrazarse entre lágrimas en la ribera del Guadalquivir hace ya un año, unos con camisetas rojiblancas, otros con casacas verdiblancas… Eso, tristemente, fue lo mejor que nos dejó la muerte de Antonio Puerta.

Mejor recordar su obra en vida, que los tristes momentos antes y después de su muerte. Q.E.P.D.

El hombre tras el mito


Rafa Nadal es el virtual número uno del mundo según la ATP. Tras muchos años a la sombra de Roger Federer, que se ha mostrado intratable hasta este año, el tenista manacorí puede ahora disfrutar sintiéndose en la cima del mundo (porque lo está).

Si mañana Rafa se alza con el torneo de Cincinnati, Nadal será con todo derecho el mejor tenista del mundo, pero honor a quien honor merece: el núcleo de confianza de Rafa ha sido básico para que, a los 22 años, este niño adicto al chocolate y las video consolas se erija como el número uno. Ese núcleo lo componen, obviamente, sus familiares, de casta deportistas (su tio Miguel Ángel es Campeón de Europa con el F.C. Barcelona y ha jugado tres Mundiales de fútbol), pero sobre todo grandes personas.

Hoy publica El País una interesentísima entrevista con su otro tio, Toni Nadal, quien hace las veces de su entrenador. Baja el suntuoso título «Para ser feliz hay que ser austero», el entrenador explica su particular forma de ver la vida y desvela que desde que era pequeño le enseñaron a conjugar el verbo aguantar. Continúa Toni explicando que, seas el más afortunado del mundo o el máximo perdedor, al final acabas aguantándote por algo, y si es duro afrontarlo cuando no tienes nada, el subconsciente puedo convertirlo aun en más duro cuando lo tienes todo.

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Esa filosofía de vida es la que le inculcó a su sobrino, hoy día número uno de la ATP y dueño de récords que nadie creía posibles de romper en el deporte blanco, pero que a pesar de su fama y dinero sigue viviendo en su pueblo (Manacor no es capital de provincia, aunque cada día se asemeje más a una ciudad) y en la casa de sus padres.

La entrevista no tiene pérdida, pues deja varias anécdotas sobre la carrera de Rafa Nadal y el estilo de preparación, tanto personal como deportiva, a la que le sometió su tio Toni, pero sobre todo me quedo con una frase que resume el punto de vista de este erudito de todo, y de nada a la vez: «[El tenis] es un juego. Creerse alguien por jugar bien al tenis sería tan estúpido como creerse alguien por jugar bien al escondite».

What a wonderful world…

Lo mejor que nos podía pasar 3 semanas antes de las elecciones generales es que Oliver Stone saque su película W., describiendo la tempestuosa vida de uno de los presidentes que más se recordará en la historia de Estados Unidos (hanging chads, menos votos que Al Gore, Enron, S-11, la guerra de Afganistán, la guerra de Irak, y un largo etcétera de esperpentos).

Stone, que ya ha dirigido biografías presidenciales de gran éxito como JFK y Nixon, cuenta con un elenco de actores espectacular, incluyendo a Josh Brolin, quien encarnará al mismísimo George W. Bush.

Ayer se fitlró a la red el trailer oficial de la película y, la verdad, no tiene desperdicio. La frase de George H.W. Bush: «What do you think you are? A Kennedy?» quedará como uno de esos clips de cine que hacen historia y que las nuevas generaciones recordarán por años, por no mencionar lo que va a representar en la carrera de James Cromwell.

Ojalá que la censura no aplaque este film, pues sea o no parcial (¿quién dice que el cine debe contentar a todos?), viniendo de la mente de Oliver Stone, será a buen seguro una gran experiencia cinematográfica.

De momento, desde la Casa Blanca ya se han manifestado en contra de Stone y su cinta. Un alto directivo del gabinete presidencial ha dicho que: «Si Oliver Stone es un buen historiador, Gilligan era un gran marinero«… Palabras más, palabras menos.

La edad de oro del deporte español


Honor a quien honor merece. Carlos Sastre es campeón del Tour de Francia. 33 años, nacido en Madrid, afincado en Ávila, cuñado del desaparecido Chava Jiménez, experto escalador y portador (ayer nos dimos cuenta) de un corazón que no le cabe en el pecho. Porque no hay otra forma de explicar que tras su penosa primera contrarreloj de la ronda francesa, ayer sólo perdiera 29″ con respecto al australiano Evans. Titulaba el diario Marca unas palabras pronunciadas por Sastre tras su ascensión al mítico Alpe D´Huez y en preludio a la contrarreloj de ayer: «Me voy a dejar la vida».

Era el momento de demostrar lo mucho que quería, buscaba y necesitaba esta victoria, y no nos defraudó. Sin EPO, sin un número anormal de hematocrito, sin jeringuillas ni tanques de oxígeno. Como Eddy Merckx, Federico Bahamontes o Miguel Indurain, Sastre se pateó los Alpes, los Pirineos, la Riviera Francesa y hasta los Campos Elíseos a puro pulmón, y hoy ha podido celebrar vestido de amarillo bajo el Arco del Triunfo.

Además, cabe destacar que, en 55 años de historia, jamás había habido un ciclista español que terminara la ronda gala, la Champions League del ciclismo, con el maillot verde de la regularidad enfundado en el cuerpo. Oscar Freire también ha «ganado» el Tour hoy; él también nos ha hecho sentirnos un poco más orgullosos de ser españoles en este mágico 2008 que nunca podremos olvidar. Este año, despertarte y saber que es domingo es una alegría tremenda para los más de 40 millones de ciudadanos españoles que hemos celebrado todo tipo de títulos en todo tipo de disciplinas… y estamos por empezar el mes de agosto. Quedan aun los Juego Olímpicos, el Masters de Shanghai de tenis, la Vuelta a España, el mundial de motociclismo y de Fórmula 1 (un podio sería todo un triunfo para el bicampeón mundial Fernando Alonso) y la elección del Balón de Oro y el FIFA World Player (seguimos rezando por Xavi e Iker Casillas).

Y es que, ya era hora de recoger esta gran cosecha de deportistas. Yo lo presentía ya en 1994, cuando allá por el mes de octubre debutaba un tal Raúl González Blanco con el Real Madrid. Aunque hoy en día puede ser uno de los personajes más discutidos del deporte nacional, nadie debería olvidar que ganar un Champions League para un equipo español era poco menos que una quimera antes de la irrupción en el mundo del fútbol profesional de aquel renacuajo que provenía de la Colonía Marconi.

El Dream Team que se alzó con la Orejona en 1992 era un gran equipo liderado por 4 fueras de serie: Michael Laudrup, Hristo Stoichkov, Ronald Koeman y Johan Cruyff. Los Guardiola, Eusebio, Amor, Bakero, Beguiristain, Sergi, Ferrer o Zubizarreta no eran más que unos talentosos que tuvieron la buena fortuna de estar en el lugar adecuado a la hora indicada. No pretendo restarles ningún merito, pero me recuerdan un poco a Ringo Starr… no dudo que hubiera llegado a ser músico sin John y Paul, pero con Los Beatles pasó a la historia. Cuestión de nacer con estrella, será.

Sin embargo, desde el 94 hasta ahora, en España las cosas se han hecho bien, con conciencia, y el orgullo ganador se ha ido moldeando por muchos guerrilleros que pelearon solos en la jungla, para ahora disfrutar del trono del deporte mundial. Arantxa Sánchez Vicario, Alexanko, Michel y Butragueño, Juan Carlos Moyá, Miguel Indurain, Fernando Martín… Figuras que destacaran en el deporte nunca nos faltaron, pero jamás hubo una GENERACIÓN, jamás hubo un trabajo en equipo, una infraestructura lo suficientemente fuerte como para soportar la presión de ser campeones y poder mantenerse en lo más alto.

Eso es lo que ha cambiado ahora. Pau Gasol juega en Los Ángeles Lakers y ha sido el primer español en disputar una final de la NBA; Nadal acaba de ganar el Masters de Canadá, ha ganado el Roland Garros y Winbledon este año, y está más cerca que nunca de derrocar a Roger Federer en el número uno de la lista de la ATP; Alberto Contador ganó el Tour de Francia el año pasado y el Giro este año; Oscar Pereiro, finalmente, fue declarado ganador del Tour 2006 tras el positivo de Floyd Landis; la selección de baloncesto viaja a Pekín tras aplastar en dos partidos al combinado argentino, Jorge Garbajosa acaba de firmar un contrato multimillonario con un equipo ruso, Rudy Fernández acaba de firmar con los Portland Trailblazers; Pedrosa y Lorenzo se pelean por ser los mejores sobre dos ruedas en la categoría reina, MotoGP; y que decir de la selección de fútbol: campeona de Europa y líder de todas las estadísticas del torneo. Además, Torres fue bota de plata el campeonato pasado, Iker se afianza como el mejor portero del mundo, Xavi, Iniesta y Silva tienen el mundo, literalmente, a sus pies, Villa es el delantero más temido del viejo continente y por atrás aprietan los Sergio Ramos, Cazorla, De la Red, Xabi AlonsoBojan y compañía. Pero es que, hasta el ex portero del F.C. Barcelona, Jesús Mariano Angoy, fue el máximo anotador de la NFL Europa con los Barcelona Dragons y… ¡llegó a jugar con los Denver Broncos en la NFL a finales del siglo pasado!

Pero no queda hay la lista de grandes deportistas de la actualidad nacidos con bandera española. Mientras escribo estas líneas Paquillo Fernández acaba de romper el récord mundial de 10km marcha y se perfila como la mayor esperanza de medalla para la delegación ibérica en atletismo durante los inminentes Juegos Olímpicos de Pekín.

La lista es larga y a mí, la verdad, me ataca la nostalgía al recordar la emoción que me invadió con las medallas de oro en 1992 de Fermín Cacho, Jose Manuel Moreno o Martín López-Zubero (¡este no hablaba ni español!). Entonces, veía a estos deportistas como verdaderos héroes, casí como superhombres que habían sido tocados con una varita mágica, la de los ganadores natos. Hoy, parece que el sueño no está tan lejos; parece que con trabajo y esfuerzo se puede llegar a la cima. Hoy peleamos de igual a igual con todos y, según cuentan las estadísticas, la mayoría de las veces salimos ganadores de ese combate.

¡A por ellos!

Eh??

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Sí, ya sé que el título de este post no tiene mucho sentido, pero es que tampoco el tema del mismo (ni la foto del costado) tienen ningún sentido.

La cuestión es que hoy, después de mucho tiempo, le he echado un vistazo a las estadísticas de mi blog y me ha sorprendido el hecho de que, bajo el subtítulo de «Search Engine Terms» he encontrado la tabla que también adjunto.


Resulta que, motivados por mi post sobre el tiroteo ocurrido hace ya algunos meses en un Wendy’s de Florida, mi querido saca2donda.com se me está llenando de lunáticos que quieren saber «como matar alguien perfectamente», «como matar a su noviar» o, simplemente, «como matar a alguien». Además, también hay más de uno que busca «tetas en el gipnacio», aunque supongo que se refiere al gimnasio, y eso no está tan mal…

La cuestión es que todo esto me ha llevado a pensar en cosas mucho más profundas y ha desvariar hacia direcciones perdidas en busca de motivos por los cuales alguien podría llegar a hacer algo así. Obivamente, me refiero a que alguién busque en un motor de internet las instrucciones para matar a alguién, para matar a la novia o para cometer un asesinato «perfectamente». Lo primero que me viene a la cabeza es: «Como han cambiado los tiempos».

Hace no tantos años, una mente perversa o pervertida por la idea de acabar con la vida de alguien no habría perdido el tiempo en buscar respuestas a sus dudas en el internet de la época -la enciclopedia Britannica, con la cual te solían regalar bicicletas, aviones teledirigidos o por el estilo.


No, hace no tantos años, cuando alguién pensaba quitarle la vida a otro humano, solía acudir al más temido del lugar (en el Viejo Oeste, por ejemplo), al abuelo que estuvo en la guerra y que pasaba los últimos años de su vida jugando a la petanca (al menos a uno tenía que haber matado en la guerra) o al gitano que vendía droga en la esquina y que, cuando menos, llevaba navaja encima, con lo que ya tenía muchos más huevos que todos los demás pardillos del barrio.

Pero ahora las cosas han cambiado, y hay gente (más o menos seria en su propósito, la verdad sea dicha) que busca la forma de arrebatarle la respiración a otro ser através de internet. Claro, demos gracias que el bendito motor de busqueda les llevó hasta mi página, en la cual no encontrarán la forma de matar a nadie e, incluso, hasta se les podría endulzar la vida un poco leyendo las tonterías que día sí y día también este humilde Puñal escribe en foro de tal magnitud. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en todos esos que han sido dirigidos hasta páginas donde cualquier otro perturbado mental SÍ que se atreve a recabar, pensar y, finalmente, escribir en lenguaje HTML las 1,001 formas de matar a tu novia, tu amante, al amante de tu novia o a tu perro.

PhotobucketDicho esto, paso al último paso…el que de verdad me preocupa. Pensando en este tema, sentado en la libertadora comodidad de la taza del inodoro, concluí que por primera vez en los últimos ocho años creo que estoy de acuerdo con una de esas propuestas inauditas que el congreso de Estados Unidos, y el señor Bush con su complaciente complicidad, han convertido en ley.

Sí, estoy de acuerdo con que nos escuchen las conversaciones que tenemos por teléfono, con que nos espíen lo que vemos por internet y que nos revisen los emails que mandamos.

Al fin y al cabo, no deberíamos hacer nada que nos dé vergüenza reconocer. No deberíamos buscar información de Mein Kampf si nos da pánico que nos descubran y que nos tilden de nazis; no deberíamos buscar porno infantil en la red sino estamos haciendo un estudio de posgrado sobre la sique de los pederastas, pues si nos pillan y no tenemos una tesis lista va a ser muy difícil de explicar que estabamos buscando la información: «para pasar el rato»; y obviamente no deberíamos intentar encontrar en un motor de busqueda la forma de cometer un asesinato perfecto sino vamos a intentar llevarlo a cabo.

Y en ese caso, estoy muy de acuerdo con que nos lleven a la cárcel.